La literatura de Austria

La literatura de Austria
Fueron varios los pueblos que se asentaron en el hoy en día territorio austriaco en la Antigüedad, siendo los más relevantes los ilirios, los celtas y los romanos, pueblos sobre cuyas literaturas ya se ha hablado en los artículos dedicados a los países actuales de los que sesos pueblos son originarios. Por ello, vamos a centrar la referencia a los comienzos de la literatura austriaca mencionando a los pueblos germánicos que, por lo general viniendo del norte, se asentaron en territorio austriaco, de los que el pueblo bávaro —que parece haber procedido de Bohemia— es el más relevante. La mitología bávara, transmitida principalmente de forma oral a través de las sucesivas generaciones, está compuesta por un mosaico de historias y leyendas de tintes folclóricos que por lo general trataban de exaltar tres aspectos: el amor por la naturaleza, la divulgación de la sabiduría ancestral y la presencia de seres sobrenaturales. La naturaleza que exaltaban, claro, era la que componía el medio en el que vivían, formado principalmente por montañas y bosques; la sabiduría popular era la que ayudaba a desenvolverse tanto en ese medio natural como en las relaciones entre iguales; y algunos de los seres sobrenaturales que participaban en las historias eran los riesen (gigantes que solían habitar en las zonas de montaña y que solían ejercer como guardianes de las mismas) o los wolpertinger (extrañas criaturas animales formadas por las partes del cuerpo de otros animales de los bosques, como el conejo, la ardilla o el ciervo), entre otros.
Más allá de esa mitología bávara, la literatura del territorio —tanto oral como escrita— se identifica, por un lado tal y como se apuntaba antes con la literatura de los distintos pueblos que lo ocuparon (los ya mencionados celtas y romanos, otros pueblos germánicos como godos y vándalos, pueblos eslavos, etc), y por otro lado con el hecho de que Austria fue un territorio que perteneció al Sacro Imperio Romano Germánico. Dentro de ese contexto, merece la pena destacar el hecho de que hay estudios que consideran que el emperador romano Marco Aurelio vivió varios años en territorio actual austriaco y que escribió gran parte de sus “Meditaciones” allí, que en la Edad Media hubo una notable actividad literaria entre los religiosos (sobre todo en forma de poemas religiosos y sermones), que fueron populares los trovadores que componían baladas (una de las más conocidas es el “Cantar de los nibelungos”), que algún emperador humanista reunió en la corte a intelectuales y escritores, que en el Barroco cobran vigor los géneros lírico y épico y también el teatro y que en tiempos de la Ilustración aparecen ya los que se pueden considerar los primeros nombres de las letras austriacas, como Johann Baptist von Alxinger (autor de epopeyas caballerescas), Johann Pezzl (que escribió textos épicos y periodísticos), Joseph Schreyvogel (que le dio una visión clásica a la poesía) o el dramaturgo Johann Nepomuk von Kalchberg.
Pero tal vez no se puede hablar de una literatura propiamente austriaca hasta el siglo XIX, cuando se disuelve el Sacro Imperio Romano Germánico y se constituye el estado de Austria tal y como es conocido hoy en día; esa literatura nace de la mano del movimiento conocido como Biedermeier, que consistió principalmente en un giro hacia temas apolíticos y domésticos como consecuencia de la agitación política de la época; de la mano de esa tendencia cultural destacan autores como Franz Grillparzer (poeta que suele ser considerado representante del Clasicismo en Austria), Friedrich Halm (autor de novelas cortas y sobre todo de teatro) o Adalbert Stifter (autor de gran influencia en otros autores austriacos e incluso alemanes). Aún en el siglo XIX, se pasó a un protagonismo del género del Realismo, un movimiento en el que destacaron sobre todo novelistas como Marie von Ebner-Eschenbach (autora conocida por su novela psicológica y por su crítica social) o Bertha von Suttner (que también se orientó a la temática social), además de dramaturgos como Leopold von Sacher-Masoch.
Pero iba a ser el siglo XX el que iba a alumbrar los nombres más relevantes de las letras nacionales, ya con más desvinculación de movimientos y corrientes literarias pero con más influencia de los avatares políticos; algunos de ellos alcanzaron talla mundial, como es el caso de Stefan Zweig (autor de una vasta obra compuesta principalmente por novelas, relatos y biografías que analiza e interpreta como pocas la condición y la naturaleza humana), de Joseph Roth (considerado uno de los principales novelistas centroeuropeos del siglo), de Rainer María Rilke (considerado uno de los poetas más relevantes en lengua alemana e incluso de la literatura universal) o de Elfriede Jelinek (autora que ganó el Premio Nobel de Literatura en 2004), que en cualquier caso fueron bien acompañados por otros autores como Gustav Meyrink (autor de la famosa novela “El golem”, un clásico de la literatura fantástica), Robert Musil (que se prodigó en varios géneros), Georg Trakl (poeta que participó de movimientos como las vanguardias), Karl Kraus (que destacó en la sátira), Hugo von Hofmannsthal (que destacó sobre todo en teatro), Ingeborg Bachmann (que se centró sobre todo en los géneros de la poesía y el ensayo), Hermann Broch (también con obra en varios géneros), Alexander Lernet-Holenia (poeta y dramaturgo) o Heimito von Doderer (que destacó en la época de la posguerra), entre otros autores.
La literatura sobre Austria
Fueron seguramente los romanos quienes en primer lugar viajaron por territorio austriaco y documentaron y narraron sus hallazgos. Con posterioridad, no se encontró Austria en las principales rutas comerciales de diversa índole (comerciales, religiosas, etc) de época tanto medieval como moderna, por lo que no es sencillo encontrar literatura de viajes sobre su territorio.
En el siglo XX, fue muy conocida la obra de literatura de viajes “El tiempo de los regalos”, de un Patrick Leigh Fermor que cruzó Europa desde Londres hasta Constantinopla, mientras que de tiempos más recientes es “Viaje por las ramas”, en el que Román Piña viaja por la región de Estiria. También merece la pena destacar algunas novelas de autores extranjeros ambientadas en Austria, como “El forastero misterioso”, de Mark Twain, “Amadeus en bicicleta”, de Rolando Villazón, “Réquiem alemán”, de Phillip Kerr, o “Los niños del Brasil”, de Ira Levin.
Lecturas propuestas
Novela de ajedrez (Stefan Zweig)
Se trata de una de las obras maestras de este autor universal mundialmente mucho menos conocido de lo que debería si se atiende a su calidad literaria. Como muchas de sus otras obras, se trata de una novela corta —un rasgo que es una clara muestra de su genialidad—, y en ella el autor ensalza y pone el valor el juego del ajedrez, demostrando cómo es capaz incluso de salvar a una persona de la locura. En el trasfondo de la historia está esa indiscutible pesadilla que Austria vivió en el período de un nazismo contra el que Zweig intentó luchar de todas las formas posibles y ante el que claudicó, pues terminó conduciéndole al suicidio.
Veinticuatro horas en la vida de una mujer (Stefan Zweig)
En otro gran ejemplo de lo que el gran escritor austriaco es capaz de conseguir en no demasiadas páginas, en esta novela corta (o relato largo) se cuenta la historia de una distinguida mujer en cuya vida ocurrió algo que la hizo comportarse de manera sorprendente y a todas luces inexplicable. Se trata de un relato vivo, dinámico y apasionado con el que, como ha hecho a través de tantas obras literarias, Zweig profundiza en la condición y en la naturaleza humana, centrándose en la complejidad psicológica que nos caracteriza como especie, en la que él ha demostrado ser un completo especialista.
La noche mil dos (Joseph Roth)
En esta obra de otro de los grandes de las letras austriacas que sin duda con el título hace un guiño a la mítica obra de origen oriental “Las mil y una noches”, se narra cómo en la primera parte del siglo XX el sha de Persia emprende un viaje de placer a Austria, un hecho a partir del cual se desarrollan una serie de sucesos, de interacciones entre personajes y de giros novelescos a través de los cuales el lector no solo se entretendrá y jugará a descifrar lo que el autor quiere proponerle, sino que además puede llegar a hacerse una idea bastante fiel acerca de cómo era la sociedad vienesa de la época.
El tiempo de los regalos (Patrick Leigh Fermor)
Se trata de un clásico de la literatura de viajes en las que el autor británico emprende un viaje que le lleva a cruzar toda Europa, desde su Inglaterra natal hasta Turquía atravesando diversos estados europeos como Países Bajos, Alemania, Austria, Eslovaquia o Hungría (ello porque este libro narra solo la primera parte del viaje, siendo continuado por “Entre los bosques y el agua”). A su paso por Austria, Leigh Fermor describe con detalle tanto los monumentos artísticos que visita como los paisajes que atraviesa caminando, y también cuenta vivencias y anécdotas personales derivadas de conversaciones con gentes o de sus estancias en alojamientos o en casas de amigos.
Unos apuntes geográficos, históricos y culturales que ayudan a entender la literatura
Austria es un país centroeuropeo con frontera con algunos de los grandes países del continente como Alemania e Italia y también con otros países centroeuropeos de un tamaño similar al suyo. Su territorio está ocupado en sus dos terceras partes por la Cordillera de Los Alpes, en cuyos valles se asientan principalmente las ciudades y los pueblos del país. Se trata de un país de clima continental cuyo paisaje está compuesto principalmente por montañas, por bosques y por lagos y cuyo territorio es atravesado por un río de enorme importancia en el continente europeo como el Danubio.
En lo que concierne a la historia del país, tal y como se apuntaba en el inicio del artículo el territorio austriaco estuvo ocupado por diversos pueblos foráneos entre los que destacan celtas y romanos, antes de que el territorio perteneciese al Sacro Imperio Romano Germánico e incluso en determinadas épocas tuviera una notable relevancia en él de la mano de la dinastía de los Habsburgo, precisamente originarios del actual territorio austriaco. Aunque este imperio consiguió aguantar la embestida otomana, terminó por desaparecer a primeros del siglo XIX, dando origen al estado moderno de Austria. Los avatares de las dos guerras mundiales son los principales episodios históricos que el país ha vivido desde entonces.
En lo cultural, merece la pena destacar el carácter relativamente homogéneo —y similar al alemán— que caracteriza al pueblo austriaco, procedente en su gran mayoría de los pueblos germánicos centroeuropeos de la Antigüedad (hay también minorías de alemanes y de suizos pero incluso esos pueblos comparten un origen relativamente común). En lo que concierne a la religión, hay que destacar que a diferencia de lo que ocurre en otros países centroeuropeos —y sobre todo en su gran vecino, Alemania—, en Austria predomina el Cristianismo católico.