La literatura en las antiguas colonias neerlandesas de América


Colonias americanas menos conocidas que otras

Aunque gran parte del continente americano fue conquistado y colonizado por los españoles, y aunque no obstante esa hegemonía también hay “otras Américas” de los tiempos del colonialismo que son sobradamente recordadas y conocidas en la actualidad (como la América Portuguesa -Brasil-, la América Británica -Estados Unidos, Jamaica y otros enclaves del Caribe- o la América Francesa -la Canadá Francesa y Louisiana hasta que esta pasó a formar parte de Estados Unidos-), otros países europeos también contaron con colonias que se tienen en menor medida presentes en la actualidad sobre todo por el limitado alcance territorial que tuvieron. Dos buenos ejemplos de ello lo constituyen las posesiones coloniales que Países Bajos y Dinamarca tuvieron en América, ya que si los primeros controlaron territorios como Surinam, Curaçao, Aruba, Bonaire, Esequibo o la Isla de San Martín (hoy Sint Maarten), entre otros, los daneses también contaron con algunas de las Islas Vírgenes (como San Juan, Santo Tomás y Santa Cruz) como posesiones coloniales.

Esta entrada de la web está dedicada a explorar los principales rasgos de las literaturas de algunas de las antiguas colonias neerlandesas, en concreto de las que mayor territorio ocuparon y mayor relevancia alcanzaron, como Surinam y Curaçao. Como no podía ser de otra forma, esas literaturas se han desarrollado con una fuerte influencia de la cultura y de la lengua de la que una vez fue la metrópoli.

Surinam, literatura colonial, ralentización y despegue, y aportación destacada en literatura infantil en la actualidad

Surinam, la que una vez fue la colonia neerlandesa más relevante en América tanto desde el punto de vista territorial como del económico, que fue conocida como “la Guayana neerlandesa”, es hoy una república independiente que pasa por ser el país menos poblado de Sudamérica y que mantiene el neerlandés como lengua oficial.

Tras la literatura oral producida por los indígenas de origen amerindio y la etapa de tres siglos (del XVI al XVIII) de literatura colonial caracterizada por tratar los temas de la esclavitud, de la sociedad surinamesa de la época (en ella todo giraba en torno a la economía de plantación) y de la relación que se mantenía con la metrópoli (destacaron especialmente, ya en el siglo XVIII, los autores Voegen van Engelen, Hendrik Shouten y Paul F. Roos, quienes propiciaron una intensa actividad literaria), en el siglo XIX se produce cierta ralentización en la que no obstante también merece la pena destacar las figuras de H.C. Focke y Cornelis van Schaick (ambos dedicaron sus esfuerzos a la poesía principalmente). Un cierto renacimiento cultural iba a hacer retomar el pulso a principios del siglo XX, y los últimos años han visto destacar a varios nombres en el campo de la literatura infantil: es el caso de Ismene Krishnadath, Marijke van Mil o Marylin Simons. También ha destacado la novelista Karin Amatmoekrim.

Curaçao, influencia africana, lengua criolla y estilo cercano al Realismo Mágico

A diferencia de lo que ocurre con Surinam, Curaçao sigue vinculado a Países Bajos al seguir siendo un territorio autónomo de ese estado (sus ciudadanos tiene pasaporte neerlandés e incluso son considerados ciudadanos de la Unión Europea). El territorio lo componen una isla principal y otra muy pequeña y deshabitada, ubicándose ambas en el sur del Mar de las Antillas.

En lo que se refiere a  la literatura, merece la pena destacar que la tradición oral propia de los habitantes originarios de las islas -los arawak- se ha perdido incluso en mayor medida que en otros territorios de América, y que en cambio es de destacar la variedad de influencias recibidas, entre las que destaca la africana, ya que fueron los esclavos procedentes de África quienes trajeron cuentos que después serían la base de la primera literatura en papiamento, la lengua criolla que se formó como mezcla de lenguas europeas y africanas. La literatura local escrita propiamente dicha no iba a desarrollarse sino hasta el siglo XX, y lo iba a hacer de la mano del autor Joseph Sickman Corsen, quien escribió la primera obra en papiamento. Después, una serie de autores han destacado en novela y poesía cuyo estilo se acerca a los parámetros del Realismo Mágico: es el caso de Cola Debrot, Frank Martinus Arion, Pierre Lauffer o Elis Juliana, entre otros.



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