Movimientos literarios autóctonos de Latinoamérica


Influencia de los movimientos europeos acompañada de tendencias locales

En todos los países cuyos territorios fueron descubiertos y colonizados por los europeos en un momento avanzado de nuestra era, entre los que destacan los de América –colonizados a lo largo del siglo XVI principalmente- y los de Oceanía  –conquistados en el siglo XVII-, tuvieron especial relevancia los movimientos literarios surgidos en la nueva Europa, que, a través de los lógicos canales y mecanismos de transmisión entre metrópolis y colonia, llegaron a esos territorios controlados e influyeron sobremanera en la incipiente literatura que precisamente en esos momentos comenzaba a tomar cuerpo –ya, de hecho, en una entrada anterior de esta sección se exploró el impacto que tuvieron los movimientos literarios europeos en distintos países de Sudamérica-. Así, literatura con tintes realistas, románticos o vanguardistas fue generada tanto en los países dominados por España y Portugal como en los de corte anglosajón controlados por los británicos. Sin embargo, en Latinoamérica, como en ningún otro lugar, esa aceptación e integración de las corrientes literarias llegadas desde la lejana metrópoli fueron acompañadas por movimientos literarios que surgían en el propio seno del nuevo país o de la nueva civilización que se estaba gestando (aunque merece la pena destacar que en ocasiones se trataba de los propios movimientos europeos modificados o llevados al extremo en esas nuevas naciones). Por ello, surgieron un buen puñado de tendencias literarias entre las que se pueden destacar –aunque ni mucho menos son las únicas- el Realismo Mágico, la Literatura Gauchesca, el Criollismo o el Indigenismo. A continuación haremos un breve repaso de esos movimientos.

Realismo Mágico, implicación transcontinental e impacto mundial

La del Realismo Mágico es, sin duda, la corriente literaria que en mayor medida ha implicado a prácticamente todo el continente americano, y la que ha conseguido tener una mayor notoriedad a nivel mundial. Se trata de un movimiento que se dio en el siglo XX y que tiene como principal propósito el de mostrar lo extraño, lo irreal y lo inverosímil como común y cotidiano, a través de la técnica de introducir pequeñas pinceladas fantásticas dentro de un cuerpo principal de las historias eminentemente realista. Otros rasgos son la existencia de un narrador que permanece impasible ante lo que cuenta y la presencia en la historia de los elementos del paisaje y del clima con el objetivo de que refuercen las emociones de los personajes. En su seno han destacado autores cuya obra ha tenido un impacto mundial como los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes, el venezolano Arturo Uslar Pietri, el ecuatoriano José de la Cuadra o el brasileño Jorge Amado, o que incluso han conseguido el galardón del Premio Nobel de Literatura, como el colombiano Gabriel García Márquez o el guatemalteco Miguel Ángel Asturias.

Literatura Gauchesca, poesía y prosa para transmitir un modo de vida

Es esta una corriente literaria de finales del siglo XIX y principios del XX que tiene como principal objetivo el de recrear el ambiente –casi podríamos decir el mundo- en el que los gauchos –esos habitantes de las llanuras sudamericanas que son expertos jinetes y se dedican principalmente a la cría de ganado vacuno- se han estado desenvolviendo en los últimos siglos. Los espacios abiertos y rurales en los que los gauchos viven, así como la vida campesina con la que se ganan el pan de cada día y las costumbres que les acompañan en cotidianeidad son los indiscutibles protagonistas de las historias. La literatura gauchesca se ha manifestado tanto en forma poética, con protagonismo de autores como José Hernández (que dejó la conocida obra “Martín Fierro”), Bartolomé Hidalgo o Estanislao del Campo, como en prosa, en este caso con papel destacado de Ricardo Güiraldes (autor de la considerada obra maestra de la literatura gaucha, “Don Segundo Sombra”), Eduardo Gutiérrez, Leopoldo Lugones o Benito Lynch. También hubo una variedad de teatro gauchesco, principalmente de la mano de los hermanos Podestá, y grandes maestros como Borges o Roberto Bolaño tocaron la temática gauchesca en su amplia y variada obra.

Criollismo, intento de representar a un continente

El Criollismo fue la corriente literaria del siglo XX con la que los escritores ya nacidos en suelo americano y con orgullo de ser originarios de ese continente, trataron de representar la singularidad a todos los niveles (geográfico, natural, faunístico, botánico, étnico, social etc) que sus territorios presentaban. Se desarrolló principalmente en forma de novela y de cuento, y con frecuencia se trataba de obras épicas que trataban de exaltar el  nacionalismo, ya que contaban cómo se había fundado un país, cómo se había luchado contra los embates de la naturaleza en el pasado, o cómo se había debido enfrentar a algún sistema jerárquico –como el colonial-. Pasado un tiempo derivó en una suerte de formas literarias diversas que, no obstante, encontraron cabida bajo esa denominación más genérica de Criollismo. Aunque se desarrolló en varios países, destacan especialmente los escritores criollistas de Chile (Mariano Latorre, Augusto D`Halmar o Baldomero Lillo) y de Venezuela (Rómulo Gallegos o Francisco Lazo Martí), aunque también se puede destacar el papel del uruguayo Horacio Quiroga y del colombiano José Eustasio Rivera. En Chile el movimiento tuvo tanta relevancia que incluso surgieron movimientos contrarios (el Imaginismo) y de continuación (el Neocriollismo).

Indigenismo, dar a conocer la problemática de las etnias originarias

El Indigenismo es un movimiento que en el siglo XX pretendió denunciar hechos y situaciones de marginación y explotación de las comunidades indígenas que poblaban el continente antes de la llegada de los europeos y que se vieron sometidos por estos a su llegada. En este tipo de literatura, es frecuente ver a los indígenas como personas primitivas e ignorantes que necesitaban de ayuda externa para progresar en la vida y para que ser protegidos, y con frecuencia se exponen elementos culturales y religiosos de esas comunidades indígenas. Es sin duda la denuncia social el principal objetivo del movimiento, con el fin de conseguir metas como una mayor justicia social, una mejor integración en la sociedad o un mayor papel dentro de la identidad nacional, de la misma forma que se trataba de evitar que se viera a los indígenas como algo exótico. Como en el caso del Criollismo, el tiempo terminó por ramificar la corriente en diversas variantes, y se puede considerar como tendencia contraria el Indianismo, que trataba de idealizar al indígena. Son autores destacados los peruanos Luis E. Valcárcel, Ciro Alegría y José María Arguedas, los ecuatorianos Jorge Icaza o Fernando Chaves y los mexicanos Antonio Mediz Bolio, Eduardo Luquín y Andrés Henestrosa.



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