La literatura de Fiji

La literatura de Fiji
La primera literatura oral generada en territorio fijiano se corresponde con la que fue la primera mitología de los nativos del archipiélago. Los personajes que protagonizaban la mayoría de los mitos y leyendas de Fiji eran dioses, gigantes y espíritus. Los principales dioses de Fiji eran Degei -una suerte de dios serpiente que representaba la sabiduría-, Tuilangi -caracterizado por su fuerza y valentía- o Tuilakemba -considerado una especie de Hércules fijiano-, entre otros, y cada uno de ellos tenía sus propias historias: las de Degei hablaban de los cambios que se producían en el medio natural en el que los fijianos vivían, las de Tuilangi del coraje con el que suele ser deseable afrontar los grandes retos y las de Tuilakemba de la lealtad debida a la cultura fijiana. En el caso de los gigantes y de los espíritus, merece la pena destacar que eran personajes compartidos con otros pueblos cercanos geográficamente y también melanesios, como los que habitaban las Islas Salomón.
Si nos referimos a la que se puede considerar literatura moderna, y ya escrita, de Fiji, hay que comenzar diciendo que se considera que aparece en los años 60s y 70s del siglo XX, y que lo hace de la mano de autores como Vivekanand Sharma, Raymond Pillai, Pio Manoa y Subramani, entre otros; la aparición de una literatura nacional no es casual, ya que es en esas décadas del siglo XX cuando el país está luchando por su independencia, y es en ese contexto donde cobra un valor especial la presencia de una literatura escrita que dote de identidad al conjunto del país y a su cultura (el fenómeno fue, además, ayudado por otros factores, como la creación de la Universidad del Pacífico Sur en la capital, Suva, en 1968). Vivekanand Sharma es autor de varias novelas (escritas en hindi debido a su origen indio y en las que de hecho trata de temas como las costumbres indias y el idioma indio precisamente debido a su ascendencia de ese país), mientras que Subramani se dedicó a los ensayos (en ellos habla sobre la multiculturalidad, la educación y el cine), Pío Manoa a la poesía y Raymond Pillai lo hizo a los relatos cortos de ficción.
Después de ese despegue inicial, han cobrado protagonismo otros autores, de los que pasan a exponerse los más destacados tanto a nivel nacional como regional o internacional. Sudesh Mishra es un escritor principalmente dedicado a la poesía que tiene las nacionalidades fijiana y australiana y que ha escrito cuatro poemarios y varios libros de ensayo de crítica; Vilsoni Hereniko es principalmente dramaturgo (ha escrito siete libros teatrales), aunque también ha producido guiones de cine; Vanessa Griffen ha escrito una obra con la que pretende luchar por los derechos de las mujeres y contra las armas nucleares; Epeli Hauofa se ha dedicado a diversos géneros (narrativa de ficción, poesía, ensayo, etc) en una obra dotada de un intencionado toque antropológico; Sandra Tarte ha escrito una obra que se preocupa por la Geopolítica en general y, en particular, por la que es característica de la región de Asia-Pacífico; Mary Rokonodravu se dedica a la escritura de relatos cortos y ha sido la primera ganadora en dos ocasiones del premio a los mejores relatos cortos de toda la Commonwealth; y Joseph Veramo se ha dedicado principalmente a la novela, aunque también ha escrito relatos cortos (uno de sus libros precisamente agrupa varios relatos cortos y una novela) y ensayos en los que principalmente cuenta cómo fue su infancia creciendo en Fiyi y divaga sobre temas que tienen que ver con la Educación. Pero, sin lugar a dudas, la figura literaria de mayor impacto tanto a nivel regional como internacional que ha aparecido en el archipiélago fijiano ha sido la de Satendra Nandan. Nacido en Fiji, aunque también de ascendencia india, se ha prodigado en diversos géneros como la novela, el ensayo o la poesía, habiéndose por lo general caracterizado su obra por intentar transmitir la historia y la cultura de los fijianos de origen indio; la proyección internacional de Nandan viene en parte dada por el hecho de que él mismo estudió en diversos países, como India, Inglaterra y Australia (más allá de lo estrictamente literario, merece la pena destacar que también se ha dedicado a la política y en general a una labor cultural que le ha llevado incluso a ser uno de los pilares del establecimiento de la Universidad de Fiji, en 2005).
En cualquier caso, más allá de estos nombres que se pueden considerar principales, también se puede mencionar a otros autores como Rusiate Nayacakalou (antropólogo además de escritor), Dick Watling (que ha escrito principalmente sobre medio ambiente y ornitología), Larry Thomas (dramaturgo) o Prerna Lal (de obra principalmente activista). También, aunque de nacionalidad neozelandesa, tiene ascendencia fijiana la escritora Gina Cole.
La literatura sobre Fiji
Los primeros europeos en llegar al archipiélago de Fiji y en narrarlo fueron los miembros de la expedición neerlandesa comandada por Abel Tasman en el año 1643; algo más de un siglo después, pasaría por allí, dejando su testimonio, la expedición dirigida por otro navegante célebre, el británico James Cook. En el siglo XIX sería Robert Louis Stevenson quien dejó cartas que narraban sus viajes por Oceanía en general y por Fiji en particular, mientras que a comienzos del siglo XX llegaría el turno de Jack London, quien escribió cuentos y relatos ambientados en el archipiélago.
De época moderna (segunda mitad del siglo XX y siglo XXI) son las obras “Las islas felices de Oceanía”, de Paul Theroux, “Viajes al otro lado del mundo”, de David Attenborough, “Una vuelta al mundo por las islas del Pacífico”, de Alberto Campa, “La llamada de las Antípodas”, de Daniel Montilla Rubiales o “Mi viaje a los archipiélagos del Pacífico”, de Jorge Sánchez, entre otras -la mayoría de estas obras hablan de Fiji y también de otra serie de países y archipiélagos del Pacífico-. Más allá de la literatura de viajes, también se puede leer acerca de Fiyi en ensayos como “Las islas del Pacífico”, de Douglas Oliver.
Lecturas propuestas
Cuentos de los mares del sur (Jack London)
Se trata de un conjunto de relatos cortos que transcurren en distintos archipiélagos y países oceánicos, haciéndolo algunos de ellos en Fiji. Más allá del puro componente literario que siempre está presente en las novelas y relatos de un genio de la literatura universal como London, los relatos cuentan con un componente costumbrista que acerca al lector a la realidad geográfica y cultural de Fiji. Capitanes, marineros, colonos, misioneros y, por supuesto, nativos fijianos, protagonizan unos relatos en los que el propio territorio, y objetos como perlas o dientes de ballena son objeto de diversas vivencias y aventuras.
Las islas felices de Oceanía (Paul Theroux)
En esta obra maestra del género de la literatura de viajes -todas las obras de Theroux lo son- el genial autor estadounidense viaja por los archipiélagos del Pacífico, en muchas ocasiones desplazándose entre unas y otras islas con su propio kayak. En el caso de Fiji, un país al que él mismo denomina “la transición entre Melanesia y Polinesia”, le llama la atención sobre otros asuntos la diversidad religiosa que encuentra entre sus gentes. En cualquier caso, Theroux, como es habitual, se explaya en su viaje por el archipiélago, practicando la conversación (por ejemplo, charla con un antiguo soldado del ejército fijiano) y viviendo aventuras (que en este caso le llevan a necesitar de los servicios de un médico).
Mi viaje a los archipiélagos del Pacífico (Jorge Sánchez)
Un libro más de la saga de este peculiar viajero catalán, en este caso dedicado a todas las islas del Pacífico. Con su característico viajar atropellado, y por supuesto, siendo fiel a esa especie de obsesión que tiene por viajar lo más barato posible, el autor nos habla, entre otras cosas, de la formidable mezcla cultural -aunque no exenta de problemas-entre lo indio y lo isleño que se da en Fiji y de la historia económica del país. En las páginas dedicada a Fiji también tiene espacio el autor para volcar alguna interesante conversación mantenida con un local.
Las islas del Pacífico (Douglas Oliver)
Es este un ensayo sobre toda la región del Pacífico (incluyendo Melanesia, Polinesia y Micronesia) en el que se hace un ejercicio que pretender comprenderla en la mayor medida posible y desde distintas disciplinas, como la Historia, la Geografía o la Economía, entre otras. En el caso concreto de Fiji, la lectura de Fiji puede ayudar a aprender sobre el tremendo componente tribal que tenía la sociedad fijiana cuando los europeos llegaron, sobre la historia económica del país que se desarrolló después, sobre la relevancia que ha tenido el fenómeno de la inmigración o sobre conceptos culturales nativos como el lala personal, el lala comunal y el kerekere.
Unos apuntes geográficos, históricos y culturales que ayudan a entender la literatura
Fiji es un país oceánico que se ubica en la región geográfica conocida como Melanesia, que junto a las de Polinesia y Micronesia y a los tres estados de gran tamaño (Australia, Nueva Zelanda y Papúa Nueva Guinea) conforman el continente de Oceanía. Es uno de los archipiélagos de mayor tamaño de Oceanía, aunque a pesar de ello la superficie terrestre que ocupa el territorio del país es pequeña si se tienen en cuenta los estándares de cualquier otro continente (se trata de un país con un territorio similar al de Eslovenia, para ofrecer una referencia). Es un país montañoso en el que el medio predominante es la selva, el clima es tropical y hay una notable biodiversidad.
En lo que concierne a la historia de Fiji, hay que comenzar diciendo que los primeros habitantes llegaron del Sudeste Asiático; estos llevaron su modo tradicional de vida hasta que en el siglo XVII hicieron acto de presencia los europeos (primero los neerlandeses y después los británicos). Fueron los segundos quienes sometieron las islas a control a finales del siglo XIX, y casi un siglo después -en 1970- el país obtendría su independencia -aunque la reina de Inglaterra siguió conservando el status de jefa de estado. La promulgación de la república en 1987, el golpe de estado de 2006 y la vuelta a la democracia en 2014 han sido los acontecimientos más destacados de la historia reciente de Fiji.
La población nativa de Fiji es melanesia, y se caracteriza por el color oscuro de su piel (no en vano, precisamente el sufijo “melas” significaba “negro” en griego antiguo), aunque merece la pena destacar dos hechos relevantes: el primero, que en las islas más orientales predomina la población de origen polinesio, y que la inmigración india ha supuesto tanto una relevante presencia de ese colectivo -son más del 30% de la población- como un importante mestizaje. En lo que concierne a la religión, hay que apuntar que en Fiji hay cierto reflejo de lo étnico, ya que en torno al 65% de la población es cristiana, mientras que casi el 30% profesa el Hinduismo.